
En medio de la audiencia donde se evalúa la apelación a su condena por el caso Interoceánica, el expresidente Alejandro Toledo rompió en llanto al pedir ser trasladado a una clínica privada debido a su delicado estado de salud. Con la voz entrecortada, advirtió que enfrenta un cuadro de sangrado severo y solicitó que se ejecute la disposición del Tribunal Constitucional que ordena su atención en la clínica San Pablo.
“Aquí en esta prisión ha comenzado el tema de mis sangrados, que no son continuos (…) Me asusta el tema del sangrado y hace dos años presenté un habeas corpus ante el juez de Ate Vitarte y no ha sido atendido (…) El TC recientemente ha emitido una orden para que me lleven a la clínica”, expresó frente a los jueces, asegurando que toma hasta 16 medicinas diarias para controlar sus males.
El exmandatario, recluido en el penal de Barbadillo, afirmó que los problemas médicos que hoy lo aquejan; entre ellos cáncer, hipertensión y crisis de ansiedad, se arrastran desde su etapa en Estados Unidos, pero que en prisión se han agravado con episodios de sangrado intermitente.
Toledo señaló que, pese a la resolución del Tribunal Constitucional, las autoridades penitenciarias aún no han cumplido con trasladarlo a la clínica San Pablo, centro que conoce su historial médico. Además, recordó que hace dos años presentó un habeas corpus para obtener atención especializada, pero este nunca fue resuelto.



