13 julio, 2020 »

De la comida a la limpieza: la exitosa historia de una madre luchadora en medio de la pandemia

Por Miguel Silva

La pandemia del COVID-19 golpea sin piedad y con mayor incidencia en aquellas familias vulnerables que luchan a brazo partido para sobrevivir. La pandemia ha obligado a muchos a dejar sus pequeños negocios en busca de nuevos emprendimientos que les permitan seguir llevando el sustento a sus hogares.

Es el caso de Otilia Rojas Campos, quien debido a la cuarentena tuvo que dejar atrás su pequeño negocio de comida en Chota y reinventarse para pasar al rubro de productos de limpieza, tan necesarios y demandados para mantener a raya al coronavirus.

Otilia tiene cuatro hijos y es madre líder del Programa Juntos del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social – Midis. Ella llegó a Chota (provincia de Cajamarca) hace unos años desde su natal Pacchapampa, con el único sueño de emprender un negocio que le permita dar mejores condiciones de vida a sus hijos.

Luego de denodados esfuerzos, logró instalar, entre los jirones Mariscal Castilla y Fray José Arana de esa provincia, un puesto de venta donde ofrecía exquisitas viandas a los viajeros de la ruta Chota – Chiclayo. El negocio fue en alza y a la postre, pasó a ser el preferido entre los lugareños y visitantes que tienen un exigente paladar.

Sin embargo, una noche de marzo, el anuncio de estado de emergencia cayó como una granizada. El dictamen del gobierno la sorprendió y el confinamiento la obligó a cerrar la única actividad que le permitía sostener su hogar. “Me sentí mal, ese trabajo era mi sustento”, refiere con nostalgia.

La pandemia para Otilia fue como ahogarse lentamente en unas aguas profundas, pero al tocar fondo, tenía que hacer un esfuerzo supremo e impulsarse desde la misma adversidad, sacar la cabeza del agua y vivir. El temor a contagiarse con el temido virus aún la persigue, pero ahora ante la adversidad se faja en una lucha entre la vida y la muerte. “Me ha pasado de todo, soy padre y madre para mis hijos. Voy a levantar cabeza y repensar”, afirma.

Un familiar suyo de buen corazón, le extendió una mano y le cedió un ambiente de su casa para que encamine un nuevo emprendimiento que le ayude a sobrellevar la crisis originada por la pandemia del COVID-19.

Como todo emprender exitoso y buen visionario, Otilia encontró una nueva oportunidad de negocio en los productos de limpieza. Y es que hoy por hoy, el jabón, la lejía, el alcohol y los desinfectantes tienen una gran demanda en la población. Con el nuevo negocio le ha ido muy bien, permitiéndole afrontar la adversidad con dignidad.

“He tenido buen ojo para iniciar este nuevo negocio porque ahora las personas necesitan lavarse las manos constantemente y desinfectar sus casas siempre, para evitar el contagio del coronavirus. Use unos pequeños ahorros obtenidos del programa Juntos para comprar mercadería y gracias a Dios me ha ido muy bien”, comenta.

Hace poco –en medio de la emergencia– visitó nostálgica el lugar donde ofrecía sus potajes. “Mis clientes hasta hoy me buscan, me llaman y me piden que les prepare algunos platos”, comenta esperanzada. Ahora se muestra optimista y guarda la esperanza que, una vez anulado el virus, volverá a su viejo oficio y seguirá preparando sus exquisitas viandas.

Para esta mujer con hechuras de roble, la vida no le fue fácil. Con nostalgia nos cuenta que tuvo que sobrellevar un sinnúmero de contrariedades; y pese a la adversidad, y como mujer de estirpe chotana, sigue dando pelea. “Estoy segura que con el apoyo del Programa Juntos crecerá mi negocio; y, cuando ya salga, me iré agradecida por el apoyo, porque estoy segura que mis hijos serán útiles para la sociedad”, nos comenta.

El Programa Juntos más allá de contribuir al desarrollo humano y de capacidades, cumple el rol fundamental de orientador en busca de romper la transferencia intergeneracional de la pobreza. Los gestores de Juntos, tal vez, son las únicas personas que en representación del Estado llegan a todos los hogares del país. Estos servidores, lejos de cumplir con sus funciones encomendadas, suelen convertirse en consejeros y, a la vez, en eco de la gente.

La historia de Otilia Rojas es ejemplo de perseverancia y de lucha. A pesar del adverso escenario nacional, hay peruanos que colocan su mirada en conseguir sus objetivos; por ello, no desmayan. Podrán caer, sufrir reveces y peripecias, pero se levantan con más fuerza y vigor para aprender de sus errores y construir, poco a poco, paso a paso, sus sueños de progreso y prosperidad.

 

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